UNA LEYENDA VIVA DE LA MUSICA PARAGUAYA
Su nombre es sinónimo de éxito. Empezó cantando desde niño en veladas y fiestas familiares. Salió caminado de su pueblito natal en busca de fama y hoy lleva 52 años con la música. En 1961 fundó el conjunto de “Los Alfonsinos” y como imitador produce los sonidos de hasta 100 animales diferentes. 
Nació el 10 de marzo de 1938 en un lugar denominado Tupaora, jurisdicción de Caraguatay, hoy distrito de Santa Elena. Hijo de Marina de la Paz Rodríguez de Yambay y Jalil Yambay, un libanés que pisó suelo paraguayo en busca de un mejor porvenir. Este renombrado autor, intérprete y compositor pasó gran parte de su infancia en el pueblo de Alfonso Tranquera.
A los 21 años, luego de mucho insistir convenció a sus padres para que lo dejaran viajar a otros lugares del país, donde podía mostrar su arte y así conseguir algunos ingresos para ayudar a sus padres.
Con su guitarra en la mano y teniendo como compañero a Francisco (arpista) y Marcos Iglesias, hijos de Eulalio Iglesias, autor de la famosa canción “Vapor Cué”, se lanzó a la aventura de cosechar aplausos, viajando por cada rinconcito del Paraguay. Así Don Quemil inicia su aventura de recorrer escenarios llevando su música. Luego se acopla a los obreros constructores del Puente de la Amistad, una obra que dio trabajo a numerosos compatriotas; él fue uno de ellos y supo aprovechar el conglomerado de gente para poder mostrar su talento, tanto para la interpretación musical como para la imitación, que hacían delirar a su improvisado auditorio logrando un gran suceso, en especial con su interpretaciones de “Ko’ape che avyave”, y “Pyhare Amanguýpe”, de Emiliano R. Fernández, en donde el cantante hacía verdaderas proezas como imitador de animales.
¿Cómo comienza su historia con la música folklórica?
Es una larga historia. Recuerdo que papá me llevaba en su regazo cuando atravesábamos el campo en carreta. Yo escuchaba el canto de los pájaros o de cualquier bicho y lo imitaba. Me salía de muchas formas: con la garganta, los labios, la lengua. En la escuela, en Alfonso Tranquera, mis compañeritos me pedían que haga imitaciones.
¿Cuáles son las primeras canciones que le dieron suceso ante el público?
La primera canción que yo compuse con letra y música se llama “Rohayjú mi nietita”. Pero mis caballitos de batallas son: “Lidia Mariana”, “Mokoi Vyrai”, “Mi sueño Adorado” y “Pyharé Amaguýpe”, con las imitaciones de los animales.
¿Cuántas presentaciones realiza al año?
No lo tengo contabilizado, pero actuamos 4 veces a la semana sin parar, todo el año. Recorremos cada ciudad y pueblito del Paraguay. También venimos varias veces al año a la Argentina.
¿Cuántos años lleva alegrando con sus interpretaciones a la colectividad paraguaya en Argentina?
Comenzamos a viajar hacia Buenos Aires en el año 64. Llegamos a actuar en la cancha de San Lorenzo de Almagro, Huracán, Vélez Sársfield y también en el Luna Park. Desde hace 6 años y cada dos o tres meses realizamos presentaciones en las Discotecas Mbareté Bronco y Mburukuyá.
¿Recuerda alguna anécdota graciosa que le tocó vivir durante su carrera?
Fueron muchas (risas). En el “Luna Park”, el animador no podía creer cómo podía imitar a las aves y demás animales y me revisó la garganta para ver si no tenía alguna computadorita escondida. Esa noche me dieron el nombre de “zoológico ambulante”.
¿Desde cuándo dejó de ver?
El problema empezó en el año 1984. El Dr. Torres me operó pero no hubo caso. Hasta vine a Buenos Aires a consultar con un famosísimo oculista. Pero esto de no ver tiene sus ventajas porque con las chicas, por ejemplo, ya que no veo, tengo que tocar (risas).
¿Cuál es su receta para mantenerse en la cima del éxito?
No es fácil, y mantenerse por décadas es aún más complicado. Cuando dejé mi casa, muy joven, me prometí a mi mismo que iba a salir adelante, gracias a Dios y a la Virgen lo logré. Paraje por paraje conozco el Paraguay y parte de la Argentina. Tengo muchas amistades y agradezco a Dios que siempre me recibieron bien en donde me tocó estar.
Por último. Un mensaje para su público paraguayo residente en Argentina
Un abrazo y el respeto de siempre a los amigos y compatriotas de brazos trabajadores que viven en la hermana República Argentina.
El músico es autor de composiciones tan famosas como: “Mokoi Guyrai”, “Lidia Mariana”, “Areko 4 kuña”, “Lorito Oga”, y otras tantas creaciones.
Un problema degenerativo congénito que había adquirido de joven en los órganos visuales lo ha dejado completamente ciego desde hace mucho tiempo, pero su buen humor, calidad humana y su gran predisposición para la alegría no lo abandonan y se reflejan en sus actuaciones.En estos 53 años de trayectoria ha logrado valiosos reconocimientos a nivel nacional e internacional. Es Hijo Ilustre de la Cordillera, Artista y Ciudadano Ilustre del Departamento Central, Hijo Dilecto de Asunción, Ganador del primer Ñandutí de Oro, con tres disco de oro. FEARAB lo premió por la descendencia Arabe y fue Visita Ilustre de Mbareté Bronco en representación de la colectividad paraguaya en Argentina y en Encarnación.
“Pero la más importante es la distinción que me hizo la UNESCO al declararme Tesoro Humano Vivo. Y también tengo el inmenso orgullo de que mi pueblo, Alfonso Tranquera, me ha dedicado con un monumento mío en la calle principal, frente a donde vivía con mi familia”, añade.
Estos son sólo algunos de los reconocimientos que cosechó a lo largo de su carrera, aunque con la humildad que lo caracteriza manifiesta que su mayor premio es el cariño de la gente.
Publicado en la Nº 25 – Diciembre 2011 de Revista Mi Paraguay.














